La evaluación ha evolucionado en diferentes oleadas o etapas. Cada una de ellas está marcada por un enfoque evaluador determinado y con distintas definiciones. En algunas de ellas, el peso reside más en "medir" la acción pública que en "valorarla", otras se conforman con responder a formalidades burocráticas o descriptivas y aún otras apuntan al carácter transformador de la evaluación en las organizaciones, las políticas públicas y la sociedad.
La evaluación nace en EEUU, hacia los años 30, en forma de investigación sobre programas de educación e infraestructuras, si bien, la mayor profusión de estudios se produce en los primeros años 60.
A finales de esta década y coincidiendo con algunas crisis de legitimidad del Estado se produce una búsqueda activa de legitimación del lado de la ciencia y del experimentalismo que se convierte en el enfoque metodológico predominante. La evaluación era sinónimo de medición y cuantificación de resultados de la gestión pública y se concebía al servicio de los gestores.
En los países europeos la práctica de la evaluación de políticas públicas comenzó a extenderse a partir de la conceptualización y del aprendizaje proveniente de los EEUU.
La evaluación deviene fundamentalmente una herramienta descriptiva de los programas públicos para la resolución de los problemas sociales, en tanto que instrumento político para la reconsideración de políticas y presupuestos. El enfoque dominante respondía a una evaluación de carácter interno a la propia Administración y a los gobiernos
La evaluación pasa a interesar también a los Parlamentos y se asimila al juicio sobre las políticas y programas, centrándose no sólo en los objetivos de los mismos, sino en los impactos sociales producidos tras la intervención pública.
En Europa, la profundización en la gestión y control de los Fondos Estructurales de la Comunidad Europea para el desarrollo y equilibrio de sus Estados miembros, propició el impulso de los sistemas de evaluación, extendiéndose al conjunto de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, etc.
En la actualidad, la UE acomete la evaluación desde las más diversas perspectivas académicas y profesionales, institucionalizándose, en mayor medida, en los países del norte de Europa.
La evaluación se sitúa dentro de un proceso de debate orientado por los valores e intereses de los distintos actores sociales. En este contexto, se producen corrientes favorables a la evaluación en la mayoría de los países de la Unión Europea, surgen Institutos o Sociedades de evaluación y se desarrolla desde hace más de una década un amplio movimiento de conocimiento y experiencias que, inserto en la nueva sociedad del conocimiento, se dinamiza a través de redes de intercambio.

DEPARTAMENTO DE EVALUACIÓN